Entrain, la aplicación que ayuda a superar el Jet lag

Según la revista Air & Space, el término jet lag fue creado en febrero de 1966. “Si es miembro del jet set y viaja a Katmandú a tomar un café con el Rey Mahendra, cuente con que padecerá de jet lag, una debilidad similar a la resaca, que se produce por el sencillo hecho de que los jet viajan tan rápido que dejan atrás el ritmo biológico de su cuerpo”, escribió Horace Sutton en Los Ángeles Times. En el caso específico de los sobrecargos, los vuelos se vuelven cada vez más largos y el jet lag, al parecer, también.

El jet lag supone la interrupción del reloj interno del cuerpo, que regula nuestro ciclo de sueño-vigilia, la temperatura corporal y la liberación de hormonas. Este padecimiento puede provocar alteración del sueño, fatiga durante el día. Dificultas para concentrarse, problemas en el sistema digestivo, cambiar de humor y sensación general de malestar.

“Tradicionalmente, la mejor solución es una combinación de estrategias, tales como restringir durante cierto horario la exposición a la luz, los descansos, las comidas y actividades como caminar o correr con pequeñas dosis de la hormona melatonina” sostiene Horacio de la Iglesia, profesor de biología de la Universidad de Washington.

Otro grupo de científicos desarrolló una aplicación llamada Entrain que usa modelos matemáticos para determinar cómo nuestro cuerpo puede cambiar de zona horaria con la mayor rapidez posible.

Si los usuarios ingresan a la franja horaria a la que viajarán, la aplicación les dice cuándo deberían exponerse a la luz.

Los investigadores dicen que probablemente sea más sencillo para los pilotos, sobrecargos y viajeros que dividan su día en dos partes, una en la que intenten recibir la mayor cantidad posible de luz y otra en la que traten de permanecer en la oscuridad, básicamente los períodos de amanecer y atardecer.

Este software “debería permitir que alguien supere el jet lag en menos de la mitad del tiempo que lo haría siguiendo los métodos más reconocidos”, afirma Daniel Forger de la Universidad de Michigan y coautor del estudio.

Estos horaros no han sido puestos a prueboa en el laboratorio. Para probar su eficacia, se utilizan los datos proporcionados por las personas en el mundo real, y este equipo asegura que tienen datos de más de 5.000 usuarios.

“Con suerte, nuestros patrones podrán integrarse a más dispositivos para que sean más fáciles de seguir”, dice Olivia Walch de la Universidad de Michigan y desarrolladora líder de Entrain. “Tal vez los hoteles podrían ofrecer bombillas de 10.000 lúmenes para que la gente pueda recibir luz de día cuando necesiten calibrar sus relojes biológicos”.